miércoles, 30 de octubre de 2013

Un río en El Sur.


Me llevo lo que nos gustaba. El olor de tu almohada.
Me llevo mis escritos. Los cierro y me dejo, simplemente, vivir.
Me llevo tu roce que está mojado. El tacto de tu gusto.
Me llevo tus inagotables escenas patéticas. Tu mecanismo de mis hechos.
Me llevo nuestros sueños, donde jamás a nadie se le ocurre dejarme sola.
Te dejo tu boca, que jadea palabras sueltas. Y locas.
Y me llevo la parte más aprovechable de tus movimientos y tus denuncias.
Sobrevivo todavía porque todo era basto, pero al mismo tiempo era íntimo y, de alguna manera, secreto. Nuestro.
Me llevo todo y me llevo a mí, porque hace tanto que no te escucho que colorean Cortázar y Borges, El Río y El Sur, mis palabras, y ya estoy despierta. Ojos bien abiertos y alma desbordada.

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