De la lata salía humo y perfume a
vos. Ella se tapaba los ojos porque el humo le hacía mal pero yo necesitaba
aspirar cada partícula de lo que fuiste. El humo formaba recuerdos, risas,
felicidad y tiempos mejores. El humo es una metáfora de lo que fuiste vos: te
tuve, pero siempre que quise liberarte, no te pude agarrar, solo sentir.
Hoy quemé tus hojas y nunca más
vas a volver. Pero más importante, es que yo vuelva a existir y esta es mi
manera de decirte adiós.
Dejé la hoguera a medio prender y
en la soledad de la noche también voy a tirar este diario. Ya nada nuestro va a
quedar: solo el recuerdo de la felicidad.
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